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Por dónde empezar a colocar azulejos para no acabar con una tira de recortes

· 5 min de lectura

El punto de partida decide cómo queda la última hilada. Cómo fijarlo, cuándo desplazar la retícula y qué pared vigilar más de cerca.

El error más frecuente al alicatar no está en un corte torcido ni en una junta mal elegida. Está en que la primera pieza acaba en una esquina, porque ahí es cómodo empezar — y tres días después resulta que junto a la pared más visible corre una tira de recortes de dos centímetros.

Esa tira no viene de la falta de precisión. Viene de una aritmética que se podía hacer antes del primer corte.

Por qué la esquina es un mal punto de partida

Empezar por la esquina fija de antemano toda la retícula. Al resto de la habitación le queda lo que sobre — literalmente el resto de dividir el ancho de la habitación entre el ancho de la pieza más la junta.

Tomemos una habitación de 340 cm de ancho y una pieza de 60 cm con junta de 3 mm. El módulo es de 60,3 cm. Salen 5 piezas enteras (301,5 cm) y sobran 38,5 cm. Este es un buen caso — el recorte es más ancho que media pieza y quedará natural.

Con 310 cm sale peor: 5 piezas ocupan 301,5 cm y quedan 8,5 cm. Una tira estrecha junto a la pared, que llama tanto más la atención cuanto más regular es el resto del despiece.

Ejemplo con una tira estrecha junto a la pared
Ejemplo con una tira estrecha junto a la pared

La regla de la media pieza

Una regla que conviene recordar: el recorte junto a la pared no debería ser más estrecho que media pieza.

No es una norma de construcción, sino una observación sobre cómo funciona la vista. Un recorte más ancho que la mitad se lee como parte del despiece. Más estrecho — como un error. Con una pieza de 60 cm el límite queda en torno a 30 cm.

Si el cálculo da menos, hay dos salidas.

Desplazar la retícula

En lugar de arrancar desde la pared, se desplaza todo el despiece para repartir el sobrante entre los dos lados. En el ejemplo de 310 cm, en vez de una tira de 8,5 cm salen dos de 34,25 cm. Ambas son más anchas que media pieza y el conjunto parece planificado, porque es simétrico.

Corte simétrico
Corte simétrico

En la práctica es la solución más habitual y la razón principal por la que merece la pena dibujar el despiece antes de empezar.

Cambiar el formato

A veces un pequeño cambio de tamaño resuelve el problema mejor que desplazar. La misma habitación de 310 cm con una pieza de 50 cm y junta de 3 mm: módulo 50,3 cm, seis piezas son 301,8 cm, quedan 8,2 cm — sigue mal. Una pieza de 45 cm da un módulo de 45,3 cm, seis unidades son 271,8 cm, sobran 38,2 cm, es decir 19,1 cm por lado. Poco. Con 40 cm: módulo 40,3, siete unidades 282,1, resto 27,9 — 14 cm por lado. Todavía peor.

La conclusión es menos obvia de lo que parece: una pieza más pequeña no significa automáticamente un mejor ajuste. Cada caso hay que calcularlo por separado, porque aquí la intuición falla.

Qué pared vigilar

No todos los bordes se ven igual. En una habitación normal el orden de importancia es este:

  • La pared frente a la entrada — es donde va la mirada al entrar. Aquí los recortes se ven más.
  • El paso a la habitación contigua — si el despiece ha de ser continuo, la retícula tiene que coincidir a ambos lados del umbral.
  • El lado de la ventana — la luz rasante sobre el suelo subraya cualquier irregularidad de una hilada.
  • La pared detrás de los muebles — la menos importante. Ahí es donde se empujan los recortes estrechos cuando no hay forma de evitarlos.

Si después de desplazar la retícula sigue quedando una tira estrecha, su sitio es justo ese.

En la pared rige lo mismo

En la pared aparece una dimensión más. La regla de la mitad vale igual en horizontal, pero en vertical importa más dónde termina la hilada superior.

Una tira estrecha bajo el techo queda mal, pero una tira estrecha justo encima de la bañera o de la encimera queda peor — está exactamente a la altura de los ojos. Por eso el despiece de pared se planifica normalmente desde la línea horizontal más importante del cuarto, y no desde el suelo.

Antes de empezar a cortar

Una lista breve para comprobar:

  1. La habitación medida en tres puntos de cada eje. Las paredes rara vez son paralelas, y una diferencia de dos centímetros cambia el resultado.
  2. La junta sumada a la medida de la pieza — el módulo es pieza más junta, no la pieza sola.
  3. El recorte comprobado en los dos extremos de cada eje, no solo en uno.
  4. El borde más visible identificado y calculado el primero.
  5. La compra del material al final — porque solo entonces se sabe cuánto hace falta de verdad.

Sale más a cuenta calcularlo que dibujarlo

Toda esta aritmética es sencilla, solo que hay que repetirla con cada cambio de punto de partida. En papel eso significa volver a dibujar la retícula cada vez.

Para eso nació el planificador HandyLay: basta con dibujar la habitación, fijar el formato de la pieza y el ancho de junta, y luego mover el punto de partida y observar qué pasa en los bordes. Los recortes y la superficie se recalculan mientras se arrastra.

Un cuarto de hora ante la pantalla ahorra un día de picar.