Cómo planificar un suelo con el planificador, del metro al recuento de piezas
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Paso a paso, cómo es planificar un suelo con el planificador en una vivienda real: medir, el contorno, las juntas entre materiales, los patrones y el recuento de material.
La vivienda ya está enlucida y espera el suelo: un salón con cocina abierta, un pasillo que lo une con la entrada y un vestíbulo justo detrás de la puerta. La cocina y el vestíbulo van en baldosa de 79 × 79 cm con junta de 2 mm, el salón y el pasillo en lama de 120 × 20,5 cm. En el plano del proyecto eso parece cuatro rectángulos y dos líneas en la lista de la compra.
Pero el plano describe la obra gruesa y el suelo se coloca sobre el enlucido, así que esas dos estancias tienen medidas distintas. Con una pieza de 79 × 79 cm, un centímetro de diferencia convierte un corte tranquilo junto a la pared en una tira estrecha, y eso suele aparecer el día en que el material ya está en el palé.
Las medidas del plano caducan el día en que el yesero se va de la obra
Empezamos midiendo en la vivienda, con medidor láser o con cinta métrica. Cada eje se mide en tres puntos: junto a una pared, en el centro y junto a la otra, porque las paredes rara vez son paralelas. A los cálculos va el resultado mayor, y aparte anotamos hornacinas, mochetas y el ancho del paso entre el pasillo y el salón.
Los resultados caen directamente en un croquis de papel, con un número escrito junto a cada pared. El croquis se hace siguiendo el perímetro, porque al pasarlo al planificador lo que importa es ir leyendo los números uno detrás de otro, sin adivinar a qué pared corresponde el 412.

El contorno se dibuja a ojo y las medidas se escriben después
Toda la superficie entra en el planificador como una sola figura, porque el salón, la cocina, el pasillo y el vestíbulo forman un suelo continuo. Los límites entre materiales los añadimos luego, dentro de ese contorno.
La primera forma es la herramienta “Dibujar paredes” . Vamos marcando esquina tras esquina y cerramos el contorno, a propósito sin precisión, porque en esta fase solo cuenta la forma. Con Shift mantenido la línea sigue ángulos de 45°.
La segunda forma compone la figura con rectángulos. Con “Agregar superficie” arrastramos un rectángulo que se funde con lo que ya hay en el plano, así que el salón, el pasillo y el vestíbulo salen como tres bloques que confluyen en un solo cuerpo. “Restar superficie” hace lo contrario: recorta un pilar, un patinillo o un mueble bajo el que no vamos a colocar nada.

Las paredes se acotan en orden y las esquinas seguras se bloquean
Sobre el contorno terminado, cada pared lleva su longitud al lado. Hacemos clic en ese número, escribimos la medida del croquis y la pared pasa a la longitud indicada. Arrancamos por la pared de arriba del plano y seguimos en el sentido de las agujas del reloj, porque escribir una medida desplaza el extremo lejano de la pared, de modo que trabajamos siempre sobre la parte del contorno que todavía no hemos acotado.
Junto al campo de la medida está el interruptor “Mantener ángulos rectos” , activado por defecto. Mientras está activo, la esquina que hay detrás de la pared corregida se desplaza para que el ángulo recto siga siendo recto. Las paredes enlucidas a veces se encuentran con otro ángulo, y entonces, solo mientras escribimos esa medida, apagamos el interruptor.
La segunda protección son las esquinas. Al hacer clic en una esquina aparece “Bloquear esquina” , y una esquina bloqueada no se puede arrastrar ni apartar cambiando la medida de la pared contigua. Bloqueamos las que ya cuadran, y las siguientes correcciones tiran entonces hacia un solo lado en vez de descuadrar lo ya hecho. Con los dos extremos bloqueados el planificador se niega a cambiar la longitud de la pared y lo dice claramente, así que el conflicto de medidas se ve en el momento y no dos pasos después.

La junta de dilatación marca la frontera entre baldosa y lama
El contorno es uno y los materiales dos, así que cortamos el suelo donde uno pasa a ser el otro: en el encuentro de la cocina con el salón y en la salida del vestíbulo al pasillo. Para eso está la herramienta “Junta de dilatación” . Trazamos una línea que cruza el suelo y el planificador la prolonga hasta los muros; Shift fija el ángulo por el que corre.
Dos juntas nunca se cruzan. La línea que llega a otra ya existente se detiene en ella y forma una T, y por eso de los sucesivos cortes salen regiones legibles. El ancho de la junta el planificador lo toma de la junta del patrón, en nuestro caso 2 mm, y lo cambia el campo “Ancho de junta (mm)” en Ajustes.
Estas líneas tienen respaldo en las instrucciones de montaje. Egger enumera los sitios donde el perfil de dilatación es obligatorio: umbrales de puerta, pasos, estancias quebradas y cualquier largo o ancho superior a 10 m. El salón con el pasillo forman justamente ese quiebro, y el vestíbulo termina en un paso. Los cortes que trazamos en el planificador caen, por tanto, donde en obra va a ir un perfil de todos modos.
Una inserción en medio del suelo, por ejemplo un rectángulo de otra baldosa delante de la cocina, es cosa de la herramienta “Patrón dentro del patrón”. Una vez arrastrado, el rectángulo se puede girar.

El patrón principal se coloca donde más se ve el suelo
La segunda fase empieza por el patrón principal, porque todo lo que no describamos aparte lo va a continuar. En esta vivienda el patrón principal es la baldosa de la cocina.
En la biblioteca “Patrones” elegimos la plantilla Patrón de Cuadrados y en sus parámetros ponemos Tamaño de Pieza en 790 mm y Tamaño del Espacio en 2 mm. Ese espacio es nuestra junta y entra en el cálculo junto con la baldosa, de modo que lo que el planificador reparte por el suelo es un módulo más ancho que la propia pieza.
En el mismo panel cargamos una textura, es decir, una foto de la baldosa. Con una retícula de cuadrados la imagen cubre una repetición del patrón y se repite con él, y la junta se dibuja por encima. La vista previa deja entonces de ser una retícula de rayas y empieza a parecer un suelo, lo que ayuda a decidir la dirección de colocación.
Cada región sigue el patrón principal o recibe el suyo propio
Una vez cortado el suelo, en la barra de herramientas aparecen botones numerados, uno por región. Al pulsar uno se abre una ventana con una sola casilla: “Continuar con el patrón principal”. Marcada significa que la región está en el mismo despiece que el resto del suelo y que las piezas cruzan la junta sin desplazarse. Al desmarcarla, la región se separa y recibe un patrón propio, que se mueve con independencia de los demás.
Para el salón y el pasillo la desmarcamos y elegimos el Patrón de Ladrillos con Ancho de la Pieza 1200 mm y Alto de la Pieza 205 mm, que es nuestra lama de 120 × 20,5 cm, con el desfase de hiladas que indica el fabricante. Con piezas alargadas la textura se comporta de otra manera que con la baldosa: cada lama recibe su propio fragmento de imagen, que corre a lo largo de su lado mayor. Un único patrón compartido por las dos estancias hace además que una lama que cruza el paso cuente como una sola pieza cortada en dos.
El vestíbulo lleva la misma baldosa que la cocina, pero es un trozo de suelo aparte con su propio punto de partida, así que también recibe un patrón separado del principal. Esa decisión vuelve al contar el material, porque el planificador cuenta por separado cada patrón con su propio despiece.
El patrón se desplaza hasta que los cortes junto a la pared dejan de molestar
El patrón cae en el suelo donde lo deja la geometría, sin atender a cómo se mira la estancia. Lo movemos con el ratón y lo rematamos con las flechas, porque cada pulsación de flecha es un milímetro; mantenida, repite el movimiento. Cuando una región tiene patrón propio, las flechas mueven solo ese.
Al hacer clic en una baldosa o una lama sueltas aparece su corte: las medidas de lo que queda después de cortar y qué parte de la pieza representa. Así comprobamos los bordes que se ven desde la puerta, antes de que nada entre en la cesta. La regla con la que fijamos el punto de partida es la misma para baldosa y para lama, y la describe la guía sobre por dónde empezar a colocar azulejos.

Las cifras salen por separado para cada patrón
En esa misma ventana el planificador da el resumen de la superficie: cuántas piezas hacen falta, cuántas se colocan enteras, cuántas hay que cortar, cuántos metros cuadrados de material salen y qué porcentaje es desperdicio. Con el suelo dividido se añade el desglose por patrones, con el número de piezas y los metros de cada uno.
Las regiones que continúan el patrón principal cuentan juntas, porque son una sola tirada de colocación. La región con patrón propio tiene su propia línea, así que la baldosa de la cocina y la del vestíbulo salen como dos cifras aunque las compremos juntas. Las sumamos antes de pedir y solo a esa suma le añadimos el margen que indica el fabricante.
Al leer el desperdicio ayuda una cosa más: el planificador trata cada recorte como desperdicio y no empareja recortes entre sí. Con lamas, parte de los finales vuelve al principio de la hilada siguiente, así que el consumo real en el salón será menor que el porcentaje indicado. Con una baldosa de 79 × 79 cm esa diferencia es mucho menor, porque el recorte de una pared rara vez encaja en la otra.

De dónde salen estas cifras
- EGGER, instrucciones de montaje de suelos laminados con sistema JUST clic! - perfiles de dilatación obligatorios en umbrales de puerta, pasos, estancias quebradas y con largo o ancho superior a 10 m; junta de dilatación de 8-10 mm contra todos los elementos fijos.
- Los nombres de las herramientas y su comportamiento proceden de la versión española de la interfaz del planificador HandyLay.