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Suelo en espiga - cómo planificarlo y cuánto desperdicio contar

· 10 min de lectura

Espiga clásica y espiga francesa, la dirección y el eje del patrón en lugar de la esquina de la habitación, y el desperdicio calculado sobre una habitación concreta: 14,9% con el eje bien puesto, 22,5% con el eje mal puesto.

El centro de un suelo en espiga se coloca sin cuentas. Las piezas entran enteras, una tras otra, y toda la aritmética espera junto a las paredes: aparece cuando el centro ya está hecho y no queda nada que desplazar.

En una habitación de 420 × 360 cm con pieza de 10 × 60 cm, junto a las paredes pasan por la cortadora ciento catorce piezas, y de diecinueve de ellas queda en el suelo menos de una cuarta parte de su superficie. El tamaño de esos recortes no depende del ritmo del trabajo ni de la precisión del corte. Lo fija una sola decisión tomada antes de colocar la primera pieza: por dónde va el eje del patrón.

La espiga clásica y la francesa se diferencian en dónde está el corte

En la espiga clásica los rectángulos se encuentran en ángulo recto y llegan al suelo con la forma con la que salieron del paquete. Los únicos cortes son los de las paredes.

La espiga francesa, o chevron, lleva los lados cortos cortados en fábrica a 45°, de modo que las piezas contiguas forman una «V» continua, sin escalón. La variante húngara usa la misma idea con un ángulo de 60° y da una punta más abierta. Las piezas de chevron se venden en versión izquierda y derecha, y los vendedores recomiendan para ellas un margen del 15–20%.

El corte en ángulo cambia la pieza misma, y más de lo que sugiere su descripción. Un paralelogramo vendido como 10 × 60 cm tiene el lado corto de 14,1 cm, más de un cuarenta por ciento por encima del ancho indicado. La tabla rectangular de la que se puede sacar esa forma en obra mide 70 cm de largo, y de ella caen dos triángulos que suman 10 cm – antes incluso de que el material llegue a la habitación.

Los formatos que se encuentran en las tiendas son 7,5 × 45 cm, 9,8 × 46,5 cm, 10 × 60 cm, 10 × 70 cm y 11 × 54 cm. El chevron paga la continuidad del dibujo al cortar la pieza, la espiga clásica la paga junto a la pared.

El ángulo con la pared decide la forma de los recortes

El ejemplo que recorre todo el texto: habitación de 420 × 360 cm, es decir 15,12 m², pieza de 10 × 60 cm, junta de 2 mm.

Una pieza girada 45° cabe en un cuadrado de 49,5 cm de lado, porque eso es la suma de sus lados dividida entre la raíz de dos. De esa misma raíz salen las dos medidas que organizan todo el despiece: los vértices de la «V» se alinean en ejes separados 85 cm, y a lo largo de cada eje el vértice siguiente cae cada 14,3 cm. La primera cifra es el largo de la pieza multiplicado por 1,414; la segunda, su ancho multiplicado igual. La junta añade unos milímetros a ambas.

Ese mismo patrón se puede girar para que las piezas queden paralelas y perpendiculares a las paredes y el zigzag corra por la diagonal de la habitación. Junto a la pared salen entonces cortes rectos en lugar de cortes en ángulo, lo que acorta el trabajo y le quita al despiece la dirección por la que se va la vista.

Hay más desperdicio porque el recorte no vuelve a la pared de enfrente

Con la retícula recta, una pieza cortada junto a una pared da un trozo que encaja en la pared opuesta, porque el resto de la división es el mismo a ambos lados. El corte a 45° rompe esa simetría: el triángulo encaja únicamente en una pared que corra en el mismo sentido, y dos paredes de la habitación corren atravesadas.

La cuenta exige todavía otra decisión: hacia dónde van los ejes. Con los ejes a lo ancho de la habitación, es decir a lo largo de la pared de 420 cm, una buena posición da 296 piezas, de las cuales 182 quedan enteras y 114 pasan por la cortadora. Eso son 17,76 m² de material para 15,12 m² de suelo, o sea un 14,9% de desperdicio, si ningún recorte vuelve al suelo. La misma pieza a matajunta con desplazamiento de media pieza da 270 unidades y un 6,7%.

Girar esos mismos ejes un cuarto de vuelta, para que vayan hacia el fondo de la habitación, cambia el resultado a 18,7–20,3% casi con independencia de dónde caiga el eje. La dirección del patrón es, por tanto, la primera decisión: una posición baja hasta el 14,9%, la otra se queda en el 18,7%.

Solo con los ejes a lo ancho de la habitación empieza a pesar su desplazamiento, y lo hace a saltos. En el período completo de 85 cm, alrededor de una de cada tres posiciones da un 15% de desperdicio y el resto un 22,5%; valores intermedios casi no hay. Con una mala posición el consumo sube a 325 piezas en lugar de 296.

Esas veintinueve piezas de diferencia son exactamente una hilada. A lo largo del eje la pieza siguiente cae cada 14,3 cm, así que en los 420 cm de ancho entran poco menos de treinta. Un eje mal puesto añade una hilada entera de piezas para tapar una franja de suelo de dos centímetros de ancho.

Se ve en el tamaño de los recortes, no en su número, porque de esos hay los mismos: 114 frente a 117. Con el eje bien puesto, la mitad deja en el suelo más del 65% de la pieza y hay diecinueve trozos inservibles; con el eje mal puesto la mediana baja al 39% y los trozos inservibles son cuarenta y ocho.

Las tiendas recomiendan para la espiga un margen del 10–15%, frente al 7–10% del despiece recto. Con el eje bien puesto ese margen cuadra; con el eje mal puesto falta la mitad.

El patrón empieza por el eje de la habitación

Las instrucciones de montaje de Quick-Step para la espiga vinílica lo dicen sin rodeos: el patrón empieza en una línea central, marcada con regla o con un cordel. La primera lama cae sobre esa línea a 45°, y sus esquinas marcan dos líneas auxiliares paralelas por las que va el resto de la hilada. Solo cuando la hilada central está completa se rellenan los campos triangulares que quedan entre ella y la pared.

En una habitación de 420 × 360 cm los ejes caen cada 85 cm, así que en los 360 cm de fondo entran cuatro separaciones completas y sobran 20 cm para repartir entre las dos paredes. La partida se juega en esos veinte centímetros.

Espiga clásica en una habitación de 420 × 360 cm, con los ejes del patrón separados de las paredes
Eje bien puesto: ejes del patrón a 6,4, 91,4, 176,4, 261,4 y 346,4 cm, el último a trece centímetros de la pared inferior. 296 piezas, 14,9% de desperdicio.

Desplazar esa misma retícula once centímetros lleva los ejes a 17,6, 102,6, 187,6, 272,6 y 357,6 cm. El último se acerca entonces a dos centímetros y medio de la pared inferior, en vez de detenerse trece centímetros antes, y eso basta para que el consumo suba de 296 piezas a 325.

En los dos dibujos la diferencia no se ve, y ahí está el fondo del asunto: el despiece parece el mismo y hace falta metro y medio cuadrado más de material. La espiga no se puede juzgar a ojo.

La misma habitación y la misma espiga con el patrón desplazado once centímetros
La misma pieza y la misma dirección, el patrón desplazado 11 cm: el último eje a dos centímetros y medio de la pared. 325 piezas, 22,5% de desperdicio.

Cuando las paredes no son paralelas, el eje se traza respecto a la que se ve desde la entrada. La convergencia de las paredes aparecerá entonces en la pared opuesta, vista en ángulo agudo. En la guía sobre por dónde empezar a colocar azulejos la misma maniobra se hace sobre una junta; aquí se traslada al eje.

La espiga en lamas añade otra condición: las tablas suelen venir divididas en «A» y «B», izquierdas y derechas, y antes del montaje se separan en dos pilas. Quick-Step señala la ausencia de esa división en la colección Alpha Vinyl Pad Herringbone como diferencia frente a muchas otras lamas de espiga, y exige la dilatación perimetral de 8 mm también alrededor de tubos, umbrales y bajo los marcos de puerta.

Antes de meter la pieza en el carro

Las dos cifras de las que depende toda esta cuenta no aparecen en ningún sitio en el momento de la compra: la separación entre ejes y la posición del primero de ellos.

En el planificador HandyLay la planta se dibuja con paredes de la longitud indicada, y en el editor de patrones se elige «Patrón Espiga» y se escriben el ancho y el largo de la pieza en milímetros junto con la junta. La dirección de la punta se fija aparte: hacia arriba, hacia abajo, hacia la izquierda o hacia la derecha. Arrastrar el patrón por la superficie desplaza el eje, y al pulsar sobre una pieza se ve su medida ya cortada junto con el recorte acotado. La pieza más estrecha junto a la pared tiene así un tamaño conocido antes de la compra.

La espiga francesa tiene su propio patrón en el editor, porque sus piezas son paralelogramos. Tras escribir el ancho de la pieza, el canto largo y el ángulo de corte, el planificador responde con el ancho del zigzag completo, y eso sirve para comprobar si las medidas significan lo mismo que en el catálogo: una pieza de 140 × 600 mm da 848,5 mm, y Jawor-Parkiet indica 849 mm para una lama así.

El ángulo de corte lo mide el planificador respecto al eje del patrón, de modo que a 45° coincide con la cifra de la tienda y fuera de ahí ya no. La punta abierta de la espiga húngara, que en las tiendas se describe como 60°, sale de escribir 30°.

Entre una buena y una mala posición del eje en esta habitación hay veintinueve piezas, es decir 1,74 m² de material, y se decide al dibujar la planta, antes de que nadie presupueste la mano de obra.

De dónde salen estas cifras

  • Instrucciones de montaje de Quick-Step Alpha Vinyl Pad Herringbone – comienzo del patrón por la línea central, primera lama a 45° con líneas auxiliares, relleno de los campos triangulares al final, dilatación de 8 mm alrededor de paredes, tubos, umbrales y marcos, división de las lamas en «A» y «B» en otros sistemas de espiga.
  • Iglazura24, azulejos chevron – ángulo de 45° para el chevron y de 60° para la espiga húngara, formatos 7,5 × 45, 9,8 × 46,5, 10 × 60, 10 × 70 y 11 × 54 cm, piezas izquierdas y derechas en los paquetes, margen recomendado del 15–20%.
  • Jawor-Parkiet, suelos de madera en chevron – lama de 600 × 140 mm descrita con un ancho de patrón de 849 mm, que coincide con el ancho del zigzag calculado a partir del canto largo.
  • Ceramic Studio, cómo comprar azulejos con margen – margen del 7–10% en despiece recto y del 10–15% en espiga y en colocaciones a 45°.
  • Las cifras de la habitación de 420 × 360 cm se calcularon sobre la geometría que dibuja el planificador: las piezas del Patrón Espiga se repartieron por la superficie y se cortaron contra las paredes, contando como gastada entera toda pieza tocada por una pared e incluyendo la junta de 2 mm en el módulo. La mejor y la peor posición del eje se determinaron recorriendo el período completo del patrón, 85 × 14,3 cm, por separado para la dirección a lo largo y a lo ancho de la habitación.